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ISBN

Lengua Castellana y Literatura 1º ESO: 978-84-15380-31-3
Lengua Castellana y Literatura 2º ESO: 978-84-15380-32-0
Lengua Castellana y Literatura 3º ESO: 978-84-15380-33-7
Lengua Castellana y Literatura 4º ESO: 978-84-15380-34-4

Precio de los libros:
-33 euros 1º, 2º y 3º ESO
-35 euros 4º ESO

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Otra forma de enseñar Lengua y Literatura en la ESO

Presentación del proyecto Isegoría

El nuevo método para impartir Lengua y Literatura en la ESO es creación de Luis M. Margüenda y, después del periodo de experimentación, lo publica Editorial Alegoría bajo el nombre de PROYECTO ISEGORÍA.

«Para la transmisión y preservación de una cultura (de un peculiar modo de pensar, sentir y actuar) no hay mejor protección que la lengua. Y para que sobreviva con ese fin, debe seguir siendo una lengua literaria»

(T.S. Eliot. Notas para la definición de cultura)

Presentación del método

Existen dos enfoques enfrentados en lo relativo a la enseñanza de la Lengua: el enfoque prescriptivo (formal) y el enfoque comunicativo. Si el primero se centra en el conocimiento de los aspectos gramaticales de una lengua, el segundo se ocupa de preparar al alumno para desenvolverse de una manera adecuada en los diferentes contextos comunicativos de su vida personal y social.

El enfoque formal o prescriptivo de la enseñanza de la Lengua piensa que sólo el conocimiento previo de las categorías y las reglas gramaticales hace posible el aprendizaje y la mejora del uso expresivo. Por su parte, el enfoque comunicativo pretende colocar al alumno en situaciones que permitan mejorar su competencia comunicativa sin necesidad de ningún aprendizaje teórico (en la línea, por ejemplo, de Rodolfo Lenz: “Si conocer a fondo la gramática fuera condición indispensable para ser artista del lenguaje, poeta, escritor, orador, ¿por qué no son los mejores gramáticos a la vez los más grandes escritores?”).

Con respecto a la Literatura ocurre algo muy parecido. Tenemos, por un lado, los planteamientos tradicionales de tipo historicista o formal/estructural. Y, por otro, cierto eclecticismo metodológico de corte intuitivo (por ejemplo, recomendar lecturas de manera más o menos errática, con mayor o menor presencia de los clásicos, o incluso anteponer la creación literaria del alumno a la propia lectura; como escuchamos en una ocasión a una profesora de Secundaria: “No importa si el alumno tiene faltas de ortografía o no lee, lo que importa es que al final de curso sea capaz de redactar su propia novela”).

El método del Proyecto Isegoría parte de la convicción de que es posible -y deseable- una tercera vía, una suerte de justo medio entre dos extremos. Partimos de la idea de que en la enseñanza de la Lengua y de la Literatura no se puede prescindir –sería una mutilación esencial- ni de la dimensión teórica ni de la dimensión práctica. Parafraseando a Kant, podríamos decir que una teoría sin aplicación práctica es vacía y una aplicación práctica sin teoría es ciega. Es necesario reivindicar ambas. ¿De qué manera? Enseñando las reglas y categorías no desde la teoría abstracta sino a partir de la práctica oral y escrita. Se trata de un aprendizaje activo e inductivo en el que el alumnado realmente aprende lo que hace. A través de los numerosos ejercicios, el alumno alcanza un conocimiento intuitivo que queda completado, articulado y fijado con el estudio teórico que se lleva a cabo al final de cada unidad. De esta forma, se garantiza un aprendizaje significativo y también funcional: aplicable en distintos contextos dentro y fuera de la escuela.

Ciertamente carece de sentido estudiar la Lengua desentendiéndose de que los alumnos hablen y escriban correctamente, es decir, de mejorar sus habilidades comunicativas. La disociación actual entre contenido teórico y aplicación práctica resulta nefasta para los objetivos de una enseñanza real. El alumno aprende, por ejemplo, qué es un texto argumentativo, pero es incapaz de reconocerlo y mucho menos de crearlo. Sobre este saber superficial y perecedero no se cimenta educativamente nada.

Paralelamente, el estudio de la Literatura no puede consistir en una recopilación de movimientos, de fechas, autores y obras, ni la simple enumeración de influencias y de «rasgos de estilo», sino en mostrar al alumnado los valores de la obra literaria, intentar crearle hábitos lectores, desarrollar sus capacidades de comprensión lectora, proporcionarle recursos para que construya su lectura personal y animarle al gozo de la escritura con intención literaria. Un aspecto que nos parece especialmente acertado es explicar la Literatura desde su contexto. A partir de la descripción de la época, las costumbres, la forma de pensar, el arte, etc., se presenta el texto literario, que queda así perfectamente integrado y entendido.

Toda educación literaria conlleva el cultivo de nuestros “ojos interiores”, la cual resulta imprescindible para la formación democrática: ésta necesita ciudadanos capaces de imaginar la situación de otros seres humanos (véase en este sentido obras como Sin fines de lucro de Martha C. Nussbaum o Pura alegría de Antonio Muñoz Molina).

Filosofía para Bachillerato

Como advirtió Kant, “No se aprende Filosofía; lo que se aprende, en todo caso, es a filosofar”. Es decir, con amplitud de miras y ánimo interactivo. Para ello nada mejor que materiales donde comparezcan el humor, anécdotas, ilustraciones, esquemas, fragmentos extraídos de la literatura…


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