Presentación de La tarima vacía de Javier Orrico

Presentación de La tarima vacía de Javier Orrico

El jueves 24 de noviembre se presentó La tarima vacía de Javier Orrico en el bellísimo marco de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras. Acompañaron al autor, Rafael Valencia, director de la institución, y José Antonio Gómez Marín, presentador de la obra. A ambos, y a la Real Academia, queremos expresar nuestros más sinceros sentimientos de gratitud y reconocimiento.
Rafael Valencia habló de la situación crítica de la enseñanza en nuestro país y alabó el catálogo de la editorial Alegoría sobre este tema (Mercedes Ruiz Paz, Alicia Delibes, Mercedes Rosúa, Carmen Leal, o un amigo de la casa: Pedro Ruiz Morcillo, que estuvo presente en el acto).
José Antonio Gómez Marín profundizó en las causas de la debacle educativa actual, apoyando su intervención en una importante pléyade de pensadores, principalmente del ámbito de la sociología.
Después del despliegue admirable de erudición y sabiduría, Javier Orrico demostró sus excelentes dotes de comunicador. Su intervención, repleta de energía y brillantez dialéctica, inspiró más de una carcajada a pesar de las sombras tan tupidas que inevitablemente se ciernen sobre el tema en cuestión. Javier aportó un ramillete de anécdotas impagables, entre ellas el “desahogo” personal que le supuso su intervención en el Senado para explicar a sus señorías la estafa que pasa por educación en este país (dicha intervención forma parte de La tarima vacía).
En definitiva, un acto vibrante que disfrutamos con la más selecta compañía. En las copas de después, Juan Antonio Rodríguez Tous expresó que en la hora funesta actual es muy eficaz narrar lo inenarrable -es decir, lo que pasa en nuestras aulas de la ESO- desde la anécdota, citando a aquel general vietnamita que decía: “no expliquéis la guerra, contad historias”. Él mismo contó alguna historia digna de la mejor antología de lo peor. José Antonio Gómez Marín, por su parte, nos demostró lo que ya sabíamos, que es un egregio representante de una especie -por desgracia- en vías de extinción: la del intelectual independiente, librepensador y completamente ulises a los cantos de sirena del poder. Y con eso, muchas risas más y algún que otro repaso a la actualidad más rabiosa, avanzó la madrugada hasta que pareció prudente poner fin a la amigable jornada.