Alegoría en Madrid con Vicente Molina Foix

Alegoría en Madrid con Vicente Molina Foix

22 de noviembre. Domingo novembrino de sol y frío. Acaso el día perfecto para presentar un epistolario de poetas cuyas vidas quedaron hendidas por la guerra civil.

El lugar, la Biblioteca Eugenio Trías de Madrid. Un oasis de luz, civilidad y amor a los libros. Una biblioteca en pleno centro de Madrid que lleva el nombre de un filósofo catalán. Alrededor niños que leen y personas que pasean entre los árboles alineados del parque de El Retiro. ¿No podría elfuturo parecerse a esto?

Y en el salón de actos, nosotros. En la mesa, Vicente Molina Foix, Olga Rendón y Rocío Calvo. Entre el público, un sobrino-nieto de Ricardo Molina, el músico Nono García y muchos amantes de la poesía. Había confirmado su asistencia Ginés Liébana que, a sus 95 años, es memoria viva del grupo Cántico. Finalmente le resultó imposible asistir.

Después de una breve introducción alegórica a cargo de Rocío Calvo, Vicente Molina Foix tomó la palabra para defender la literatura epistolar, un género que le gusta tanto que incluso lo ha abordado desde la ficción (en la novela “El abrecartas”). A continuación esbozó las líneas generales del grupo Cántico y su destino ingrato (rechazado, primero, por el régimen franquista y luego por la poesía social comprometida). Salpimentó su elocuente exposición con anécdotas e incluso alguna confidencia. Olga Rendón, por su parte, explicó la génesis de la obra: una sabia combinación de azar y determinación. También la emoción que sintió la primera vez que tuvo aquellas cartas en sus manos. Coincidió con Molina Foix en la importancia del género epistolar que nos permite un acceso privilegiado a la vida de personas que han marcado la literatura de nuestro país y que fueron, además, poetas a tiempo completo.

Puso broche de oro al acto el guitarrista Nono García, que interpretó un par de piezas en homenaje al gran flamencólogo que fue Ricardo Molina. Nuestro sincero agradecimiento a él y a Vicente Molina, extraordinariamente cordiales, inspiradores e inspirados. También a la Biblioteca y al público asistente. Hasta la próxima, que será pronto.